Qué se sabe del crimen de Facundo Rico, el argentino asesinado en España

2026-07-23 10:53:29 - ARGENTINA

Facundo Rico, un ingeniero argentino de 37 años radicado desde hacía más de una década en España, fue encontrado muerto la semana pasada en su vivienda del barrio de Las Tablas, en Madrid. Presentaba 13 heridas de arma blanca en distintas partes del cuerpo y había sido rociado con gas pimienta.

La investigación quedó en manos del Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional, que identificó como principal sospechoso a A.J., un hombre de 65 años obsesionado con la posibilidad de que su esposa mantuviera una relación con Rico. Sin embargo, el presunto agresor se quitó la vida un día después del asesinato, una circunstancia que condicionó el avance de la causa.

De acuerdo con la principal hipótesis, el hombre habría descubierto que su pareja, quien quería separarse de él, concurría al mismo gimnasio que el argentino. A partir de ese dato, comenzó a sospechar que entre ellos existía un vínculo sentimental y se dirigió hasta el domicilio de Rico para atacarlo.

La urbanización del barrio de Las Tablas en Madrid - Créditos: @Google Maps

El cuerpo del ingeniero fue hallado el martes de la semana pasada en un departamento ubicado en el sexto piso de una urbanización de la calle de Cirauqui, en el distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo.

La Policía Nacional había recibido un llamado que advertía sobre un intenso olor a un producto químico proveniente de la vivienda. Los Bomberos de Madrid llegaron al edificio cerca de las 9.50 y, ante la falta de respuesta, ingresaron por una ventana.

Rico estaba inconsciente en el piso de la cocina y atravesaba un paro cardiorrespiratorio. Los bomberos comenzaron las maniobras de reanimación hasta la llegada del personal del SAMUR-Protección Civil, que continuó con la asistencia durante unos 45 minutos. Finalmente, los médicos constataron su fallecimiento.

La víctima tenía 13 puñaladas en el abdomen, la espalda y el omóplato. Dentro del departamento también fue encontrado un cuchillo de aproximadamente 20 centímetros, que habría sido utilizado durante el ataque.

Los agentes y rescatistas sintieron, además, un fuerte picor en los ojos. El producto químico había quedado impregnado incluso en las paredes, por lo que los investigadores sospecharon que el asesino utilizó gas pimienta para reducir o desorientar a Rico antes de apuñalarlo.

"SAMUR-Protección Civil confirma tras RCP el fallecimiento por heridas de arma blanca de un varón de mediana edad en un domicilio de Las Tablas. Bomberos de Madrid accedieron a la vivienda por una ventana e inició la RCP hasta la llegada de los sanitarios. La Policía se encarga de la investigación", informó entonces el Gabinete de Información de Emergencias del Ayuntamiento de Madrid.

Rico era argentino y también contaba con la nacionalidad española. Trabajaba como ingeniero especializado en energías renovables y llevaba más de diez años instalado en España.

Antes de radicarse en Madrid había vivido en Extremadura. Desde hacía tres o cuatro años alquilaba el departamento de Las Tablas en el que fue encontrado muerto.

Según relató el portero de la urbanización, no era demasiado conocido por los vecinos debido a que viajaba con frecuencia. Su actividad profesional y sus desplazamientos hacían que pasara períodos fuera del edificio.

Aunque en un primer momento los investigadores contemplaron la posibilidad de que se tratara de un suicidio, esa hipótesis fue descartada rápidamente por las características de las lesiones y los elementos encontrados en la escena.

Rico vivía en España hace más de una década - Créditos: @Facebook

Con el avance de la investigación, la Policía identificó como supuesto autor del crimen a A.J., de 65 años. El hombre atravesaba una crisis matrimonial: su esposa, de 50 años, quería separarse y él había comenzado a investigar si existía una tercera persona involucrada.

En ese contexto habría descubierto que la mujer y Rico asistían al mismo gimnasio. Sin pruebas conocidas sobre una relación entre ambos, el sospechoso se habría obsesionado con la idea de que su pareja le era infiel con el argentino.

Según la reconstrucción del caso, A.J. viajó hasta la vivienda de Rico en un auto rojo. Las cámaras de seguridad de la urbanización registraron su ingreso al edificio el día del asesinato.

Tras el ataque, el hombre se cruzó con el portero, quien intentó preguntarle por qué se encontraba allí. El sospechoso evitó responder y abandonó rápidamente el lugar.

Luego regresó a su casa en un pueblo de Ávila. Un día después del crimen, se suicidó al arrojarse al vacío en el paraje conocido como Charco de la Olla. Su muerte impidió que fuera detenido e interrogado y dejó sin respuesta varios de los interrogantes centrales del expediente.