El colectivo de la empresa Chevallier que viajaba a Buenos Aires, se detuvo por algún desperfecto mecánico, se encendió el vigía y dejó de funcionar.
Sin luces ni calefacción, los ocupantes del vehículo pasaron muchísimo frío desde las 2:30 horas hasta las 8 de la mañana cuando recién llegó el otro colectivo donde continuarán viaje los pasajeros. En el micro donde también viajan realiquenses, había niños.
El vehículo se detuvo a 300 metros del cementerio de Lagos.
"Pasamos mucho frío, una locura lo que demoraron en asistirnos, para colmo en ese lugar de la ruta no hay nada como para ir a guarecerse, una estación de servicio cercana, nada", indicó uno de los pasajeros a IMPACTO.
Ahora ya continúan su viaje a Buenos Aires en el colectivo que llegó de apoyo, pero pasaron horas tremendas de bajas temperaturas y oscuridad en plena ruta.