El segundo gran terremoto que se produjo en Sudamérica en los últimos dos meses afectó a Colombia. El primero fue doble y tuvo lugar el 24 de junio en Venezuela, mientras que el siguiente tuvo su epicentro en San José del Palmar, en la provincia colombia de Chocó. Con una magnitud 7,4, derribó bloques de apartamentos y dañó viviendas, escuelas y hospitales en todo el oeste de Colombia, desde el puerto pacífico de Buenaventura hasta las ciudades interiores de Cali y Pereira.
Abelardo de la Espriella, un exabogado penalista conservador sin experiencia política previa, juró el cargo de presidente en la tercera ciudad más grande de Colombia, Cali, menos de 72 horas antes de que el lunes 10 de agosto se produjera el terremoto que derribó edificios allí y en otras provincias remotas del país.
Ahora, cuando las autoridades informaron que para el viernes ya había 287 fallecidos, casi 4.000 heridos y unas 400 personas desaparecidas, el terremoto se presenta como uno de los principales desafíos de la nueva gestión.
Luego de cinco días de ocurrido el desastre, cuando comienza a cerrarse la ventana de esperanza para hallar vida entre los escombros, el momento es propicio para analizar la decisión del Gobierno de De la Espriella de limitar los grupos de rescatistas internacionales que asistirían en las labores de búsqueda y salvamento.
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La tensa transición entre el recién llegado de extrema derecha y el saliente Gobierno de izquierda de Gustavo Petro, no afectó la reacción ante el sismo. Los trabajadores humanitarios afirman que la respuesta de la nueva administración trascendió esas tensiones, reflejando la capacidad de reacción de la democracia colombiana.
"Todas las instituciones han funcionado", dijo María José Torres Macho, la máxima responsable de las Naciones Unidas en Colombia y agregó: "Nuestra capacidad para trabajar con ellos no se ha visto afectada por el cambio de gobierno".
Apenas una hora después del terremoto, de la Espriella publicó un video diciendo que "asumiría personalmente el liderazgo" de la respuesta al desastre. "No están solos", dijo a los colombianos en la región cafetera más afectada del país. Horas después, estaba en Bogotá, coordinándose con funcionarios gubernamentales y agencias de ayuda.
Los rescatistas trabajan entre los escombros del edificio Ana Pilar durante las operaciones de rescate tras el terremoto en Cali, Colombia, el 14 de agosto de 2026.
"Tenemos que entender la situación en la que sucede este evento, que es el cambio de gobierno. Eso no facilita las cosas, especialmente cuando se trata de uno diametralmente diferente al otro. La falta de un empalme, la falta de diálogo, impide una acción rápida, y en estos casos una hora perdida es mucho tiempo. Pero la decisión del presidente de asistir ese mismo día a la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo, en sala de crisis, y hacer la declaratoria de emergencia fue acertada", dijo a France 24 el saliente director de la UNGRD, Rafael Cruz.
Sin embargo, el exfuncionario agregó que "después de cuatro días, recién ahora, empezaron a desplegar las capacidades" de la UNGRD. Y si bien aclaró que no juzga si se trató de una decisión deliberada o no, comentó: "La coordinación no se vio en los primeros cuatro días, dejaron solos a los territorios, a las alcaldías y departamentos en la etapa de recolección de información, que es lo que permite justamente iniciar todo el proceso siguiente, el de reconstrucción y recuperación".
Según detalló su exdirector, la UNGRD tiene "grupos sociales de ayuda psicosocial, de gente capacitada que puede asesorar a los municipios y departamentos en todas las etapas de la gestión de riesgo, y no se vieron en el terreno, estaban en Bogotá. Recién hoy (14 de agosto) se hizo un proceso de caracterización de quiénes son los que están en la unidad para poder apoyar esto".
De su lado, el exsubdirector del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Medellín hasta 2025, el ingeniero Jaime Enrique Gómez Zapata, dijo a France 24 que la respuesta de De la Espriella fue "muy buena, muy aceptada, liderada directamente por el señor presidente".
Y si bien aseguró que "fue un poco desafortunado" el hecho de que recién asumiera y no tuviera equipo de gestión de riesgo nombrado al momento del evento, luego designó a un "nuevo director de la UNGRD, que es una persona que es profesional en el tema y con conocimiento y con experiencia en el tema".
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Aun con la respuesta rápida ante la crisis, el Gobierno de De la Espriella no ha estado exento de controversia. A diferencia de la actitud que tomó Caracas, que demandó ayuda de todos los puntos posibles, Colombia solo ha aceptado delegaciones extranjeras de determinados países.
Desde la nueva administración argumentaron, por un lado, que Colombia tiene una buena capacidad de respuesta; y por otro, que no todos los países que ofrecieron ayuda tienen las certificaciones correspondientes.
Equipos de rescate y voluntarios se reúnen mientras se llevan a cabo operaciones de búsqueda y rescate en el lugar donde se encontraba un edificio destruido en Cantabria, tras el terremoto de Cali, Colombia, el 13 de agosto de 2026.
"Es un poco difícil juzgar esta decisión pero primero hay que decir que afortunadamente en el país tenemos una capacidad muy grande en términos de respuesta a estos tipos de eventos. Tenemos grupos de búsqueda y rescate, más de 20 grupos acreditados a nivel nacional de diferentes organizaciones, bomberos, policía, fuerzas militares, defensa civil. El país está muy bien equipado", explicó Rafael Cruz.
El experto detalló que uno de los grupos acreditados, el USAR COL-1, que es el equipo de Búsqueda y Rescate Urbano de Colombia, forma parte a su vez del Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG), una red mundial de más de 90 países y organizaciones bajo la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.
El miércoles, el director de la UNGRD de Colombia, David Tamayo, informó que solo van a recibir equipos de los países que cumplen con los protocolos internacionales: Israel, Ecuador, El Salvador y Estados Unidos.
"Solo estaremos aceptando el apoyo por parte de estos países que nos pueden garantizar grupos de búsqueda y rescate reconocidos por sus propios países como de búsqueda y rescate con estándares internacionales", dijo Tamayo en una comparecencia frente a la prensa.
"Colombia cuenta con muchos, muchos equipos de búsqueda de rescate certificados por INSARAG, tanto de los cuerpos de bomberos, oficiales como voluntarios, pero también de las organizaciones como Defensa Civil y otros equipos de rescate que están certificados en operaciones de búsqueda y rescate. Existe una capacidad de respuesta", explicó Gómez Zapata.
Rescatistas venezolanos también llegaron a Colombia, en concreto a Pereira. Tras buscar supervivientes de los devastadores terremotos gemelos que afectaron la costa caribeña de su país hace apenas siete semanas, ayudaban en el lugar con cámaras de imagen térmica.
Pero esto desató quejas internacionales por sospechas de supuesta afinidad ideológica como criterio para aceptar la ayuda. El embajador chino en Colombia, Zhu Jingyangen, pidió en redes sociales el nombre del funcionario colombiano que era responsable de coordinar la asistencia internacional. Luego, compartió imágenes de cómo su país prepara ayuda financiera y de insumos para el país sudamericano.
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En Brasil, la cadena CNN aseguró que fuentes del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva no habían recibido respuesta a su mensaje de colaboración ante el terremoto. Mientras tanto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo el jueves que rescatistas militares mexicanos no viajaron a Colombia por falta de certificaciones solicitadas desde Bogotá.
"Pidieron certificación por parte de Colombia, están certificados, pero ahora piden otra certificación", señaló en conferencia de prensa.
Este país aún está en proceso de obtener la validaciones de Naciones Unidas pero expertos señalaron que tienen una vasta experiencia en materia de rescates.
Sin embargo, un presidente percibido como afín, el chileno José Antonio Kast, ofreció apoyo de los equipos USAR y también fue rechazado por Bogotá.
El oficial de enlace USAR de Bomberos de ese país, Ezequiel Gallardo, destacó el miércoles en diálogo con el medio de comunicación 'Meganoticias' que Colombia tiene una amplia capacidad de respuesta.
Algunos especialistas aseguran que era necesario sopesar la cuestión de la experiencia y equipos con los que cuenta Colombia con la colaboración ofrecida desde el exterior.
"Realmente nunca se ha requerido llamar cooperación internacional en esta magnitud, sin embargo, en este caso, que además afectó múltiples ciudades intermedias y grandes al mismo tiempo, en mi perspectiva y en mi experiencia sí era necesario aceptarla", agregó Cruz.
También aseguró que los grupos expertos chilenos "tienen mucha experiencia". De hecho, formaron hicieron parte del comité que acreditó el grupo USAR colombiano, así que no solo conocen la dinámica de Colombia, sino que destacan por el hecho de haber sido "uno de los primeros países en tener esa acreditación".
A pesar de ese conocimiento y proximidad, no se lo convocó, mientras que sí se aceptó la ayuda de un país más lejano como Israel.
"Traer a alguien del Medio Oriente implica un desgaste de tiempo que, repito, es muy valioso. Seguramente habrá un sesgo ideológico. Pero si la necesidad daba para poder traer ayuda de otros sitios, pues también tocaría mirar por el Pacífico. Japón se había ofrecido, y si vamos a ir a otros continentes, se hubiera priorizado un país que habla el mismo lenguaje que nosotros y pueden llegar directo a trabajar, como España", valoró Cruz.
Gómez Zapata, en tanto, consideró que la barrera idiomática no es lo fundamental, ya que desde su punto de vistas estos grupos "tienen un tema de señalización y unos protocolos internacionales que son los mismos para los procesos de búsqueda y rescate en cualquier lugar, independiente del idioma que se hable".
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Tras el terremoto, decenas de miles de viviendas resultaron dañadas y muchas destruidas, según cifras gubernamentales, lo que subraya la magnitud de un desastre que ha dejado a muchos colombianos durmiendo en refugios o frente a edificios inseguros. Por eso ahora, a pesar de la fuerte capacidad de respuesta de Colombia, las miradas están puesta en la ayuda para la reconstrucción.
Mauricio Urrea, de 40 años, caficultor, posa junto a una representación enmarcada de la Última Cena que cuelga de la pared dañada de un edificio afectado en una finca cafetalera, tras el terremoto, en Quimbaya, Colombia, el 14 de agosto de 2026.
"Queda un componente muy necesitado y es el de ingeniería. Para hacer evaluaciones de estructuras se necesita una cantidad de ingenieros estructurales que puedan emitir conceptos frente a la habitabilidad o al riesgo de una estructura tras el sismo", explicó Gómez Zapata.
Desde Medellín, comentó, que se están coordinando grupos de ingenieros que trabajan para la administración pero también voluntarios para estas tareas. "Se les da una capacitación para una evaluación rápida de las estructuras. El tema de búsqueda y rescate ya está culminando y ahora empieza todo el tema de la reconstrucción, de cuáles son las viviendas colapsadas, cuáles son las que quedaron afectadas y ya no se pueden arreglar, todo eso se necesita".
France 24 con Reuters, EFE y AP