El negocio de las armas son un mercado global de US$7.390 millones; en Colombia, algunas superan los $27 millones

2026-09-14 13:33:29 - MUNDO

El mercado mundial de armas y accesorios movió US$7.390 millones en 2025, según Fortune Business Insights una cifra que muestra el tamaño de una industria que vuelve a tener un nuevo capítulo en Colombia después de que el Gobierno levantara la suspensión general que durante años restringió la expedición de permisos de porte.

Según Fortune se proyecta que el negocio pasará de US$7.570 millones en 2026 a US$11.880 millones en 2034, con un crecimiento anual compuesto de 5,79%. Norteamérica concentró 34,12% del mercado en 2025.

El levantamiento de la suspensión no significa que en Colombia se haya abierto un mercado de libre adquisición o porte de armas. El Decreto 1368 de 2026 mantiene los controles y requisitos establecidos en la legislación y, de acuerdo con la información divulgada sobre la medida, los titulares de permisos vigentes no necesitan una autorización adicional para portar, pero la decisión "no crea nuevos derechos, no autoriza el libre porte de armas de fuego ni modifica los requisitos legales".

Ese matiz es determinante para entender el negocio. Lo que vuelve a ponerse sobre la mesa es una actividad económica legal y altamente regulada que involucra fabricantes, comercializadores, trámites, certificaciones y otros servicios asociados, en un país donde la Industria Militar, Indumil, tiene un papel central.

A escala mundial, Fortune identifica como motores del mercado el gasto en defensa, los programas de modernización militar, los conflictos geopolíticos y también la demanda civil asociada con caza, tiro deportivo y autodefensa. En su análisis, la firma resume uno de esos factores bajo una frase directa: "El aumento de los presupuestos de defensa impulsa la adopción de armas y accesorios".

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Estados Unidos explica una parte importante de esa dimensión.Fortune señala que ese país aporta cerca de 60% del mercado de armas en su análisis, mientras Norteamérica alcanzó US$2.520 millones en 2025, equivalente al 34,12% del mercado mundial. Asia-Pacífico, por su parte, representó 29,81%, con US$2.200 millones.

La industria tampoco se limita a las armas como tal. Fortune incluye dentro del mercado accesorios como cañones, cargadores, empuñaduras, kits y piezas, ópticas, láseres y luces. Entre los fabricantes que identifica están American Outdoor Brands, Fabbrica d'Armi Pietro Beretta y FN Herstal.

La demanda institucional es una de las grandes explicaciones. El informe destaca el aumento de los presupuestos militares, la adquisición de armas avanzadas y los programas de modernización. Como ejemplo, cita un contrato de US$14,96 millones adjudicado por el Ejército estadounidense a U.S. Ordnance en octubre de 2024 para ametralladoras M60E6 y M60E4, kits de conversión y elementos asociados.

Pero el componente civil también tiene peso. Fortune señala que "la creciente demanda de armas y accesorios para caza, tiro deportivo y autodefensa" contribuye a la expansión de la industria. La firma identifica además los campos de tiro, los programas deportivos y las preocupaciones de seguridad personal como factores de demanda.

El tamaño del negocio puede verse incluso mayor cuando se mira otro estudio de mercado. Global Market Insights utiliza una cobertura más amplia de la industria de armas de fuego y proyecta, según el informe, "el segmento de fusiles pasará de US$14.320 millones en 2026 a US$26.750 millones en 2035, con una tasa anual de crecimiento cercana a 7,2%".

En ese universo, los fusiles semiautomáticos tienen aplicaciones civiles, policiales y militares, mientras que los de cerrojo conservan presencia en caza y tiro de precisión. Las adquisiciones de fusiles de asalto y de francotirador, en cambio, están principalmente relacionadas con compras institucionales.

El mismo análisis proyecta que "el mercado de escopetas crecerá de US$4.480 millones en 2026 a US$6.660 millones en 2035, con una tasa anual de 4,5%". Las escopetas de bombeo, semiautomáticas, de doble cañón y monotiro tienen distintos mercados entre defensa civil, instituciones, tiro deportivo y caza.

En el caso de las ametralladoras, Global Market Insights calcula un aumento de "US$3.560 millones en 2026 a US$5.560 millones en 2035", mientras que el segmento de subfusiles pasaría de US$2.880 millones a US$4.110 millones en el mismo periodo.

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Cabe señalar que la diferencia entre estas cifras y las de Fortune no significa necesariamente que uno de los estudios esté equivocado. Ambos utilizan definiciones y alcances de mercado diferentes, por lo que no se deben sumar ni comparar como si fueran exactamente la misma canasta. Fortune mide específicamente "guns and accessories", mientras el otro estudio amplía el universo de armas de fuego y sus segmentos.

Por calibre también aparece una industria de gran escala. El análisis de Global Market Insights ubica las armas de pequeño calibre como el segmento más grande, con una proyección de crecimiento de US$20.990 millones en 2026 a US$37.530 millones en 2035, equivalente a una tasa anual cercana a 6,7%.

El calibre medio pasaría de US$11.280 millones a US$19.530 millones, el gran calibre de US$6.380 millones a US$9.340 millones y los calibres de escopeta de US$6.690 millones a US$10.170 millones.

Por canales, el estudio también proyecta un crecimiento de las ventas directas, de US$17.770 millones en 2026 a US$27.740 millones en 2035. Una parte importante de ese valor está relacionada con contratos públicos e institucionales, donde pesan la certificación, la capacidad de producción y el cumplimiento de entregas durante varios años.

En Colombia, el panorama es mucho más restringido. La legislación diferencia entre tenencia y porte. La primera está relacionada con la posibilidad de conservar el arma en el inmueble autorizado, mientras que el porte permite llevarla consigo bajo las condiciones establecidas por la autoridad.

La reapertura del porte, por tanto, no elimina la necesidad de pasar por controles estatales. Entre los elementos que hacen parte del proceso están la acreditación de la aptitud psicofísica, la documentación exigida, la verificación de antecedentes y la demostración de las condiciones que justifican la autorización. Para el porte, además, existen condiciones adicionales y la decisión final corresponde a la autoridad competente.

El componente económico empieza antes de la adquisición del arma, puesto que, el certificado de aptitud psicofísica tiene un valor de alrededor de $170.000, mientras que los derechos de trámite y salvoconducto rondan los $850.000. A eso se suma la póliza de responsabilidad civil, que puede alcanzar aproximadamente $450.000.

También se reportan costos asociados con capacitación para el manejo y uso responsable del arma, con valores que pueden variar según el centro autorizado. En el insumo, este componente aparece enun rango aproximado de $150.000 a $350.000.

Es decir, el precio que aparece en el catálogo no es necesariamente el costo final para quien cumple todos los requisitos. Hay gastos adicionales derivados de certificaciones, trámites, capacitación y pólizas.

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Y las diferencias entre referencias son amplias. Entre las armas de menor precio incluidas en el listado de Indumil aparece la Hatsan Scort calibre 12, con un precio de $5.209.820 bajo modalidad de tenencia, según el catálogo suministrado.

También aparecen referencias de revólveres comoel Cassidy Ultra calibre .38 Special, con un valor reportado de $5.602.200 con tenencia, y el Scorpio Ultra calibre .38 Special, con un precio de $5.449.080.

En el extremo superior del listado están las referencias que llevan el valor de adquisición a más de $20 millones. La Beretta 690 Sporting BFast, una escopeta calibre 12 de dos tiros, figura con un precio de $27.133.700 con tenencia.

La Beretta 690 Trap,también calibre 12 y de dos tiros, aparece con un valor de $22.478.060.

Y la IWI Uzi Pro, calibre 9 milímetros, figura en el listado suministrado con un precio de $21.626.980 bajo modalidad de tenencia.

Así, entre una de las referencias de menor valor y una de las más costosas del listado existe una diferencia de casi $22 millones.

Tomando como referenciala Hatsan Scort y agregando los costos suministrados para certificación, trámites y una póliza en su rango superior, el desembolso inicial puede acercarse a $6,68 millones, antes de considerar otros gastos que eventualmente correspondan al proceso.

La cifra sirve para dimensionar algo que suele perderse cuando se habla de la reapertura de los permisos: el negocio no termina en la venta del arma. La cadena también comprende los servicios que exige el cumplimiento de la regulación.

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